Cayó prófugo buscado por narco al contratar sin saberlo a agentes que lo vigilaban
La caída del líder de una organización dedicada a la venta al menudeo de cocaína en el sur de Salta y en Santiago del Estero llegó por un error que él mismo cometió. El sospechoso, identificado en el expediente como A.N., llevaba cuatro meses siendo seguido por Gendarmería en el marco de una investigación dirigida por el fiscal federal Eduardo Villalba. Durante ese tiempo realizó cinco mudanzas para mantenerse fuera del alcance de las autoridades.
Su último domicilio era una vivienda rural en San José de Metán, localidad ubicada a 130 kilómetros de la capital salteña. Convencido de que nadie lo había rastreado hasta allí, contrató a dos trabajadores para limpiar el terreno y abrir un camino de acceso. Ambos eran efectivos de Gendarmería que participaban del operativo de inteligencia. Con la ubicación exacta del fugitivo confirmada, Villalba ordenó los allanamientos.
El operativo abarcó cuatro domicilios. A.N. fue detenido en el momento en que se disponía a impartir instrucciones sobre el desmalezamiento del acceso a su refugio.
La investigación había establecido que la organización obtenía la cocaína de un ciudadano peruano conocido como "el Chino", radicado en San Ramón de la Nueva Orán. Desde allí, la droga se trasladaba primero a la capital salteña y luego se distribuía hacia Santiago del Estero. El flujo quedó documentado en el expediente a partir de cámaras de seguridad, escuchas telefónicas y cruce de datos.
No era la primera vez que la organización era golpeada: en febrero un procedimiento anterior había permitido incautar cinco kilogramos de cocaína. Las actuaciones continúan bajo secreto de sumario mientras Gendarmería avanza sobre los vínculos y rutas identificados durante el operativo.
¿Cuánto incide el trabajo de inteligencia sostenido en el tiempo en la eficacia de este tipo de operativos?
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