Bolotana, el pueblo sardo con más centenarios por habitante que intriga a investigadores

Un pequeño pueblo en las montañas de Cerdeña acumula diez residentes de al menos cien años entre poco más de dos mil habitantes, una proporción aproximadamente diez veces superior al promedio de la isla. La combinación de calles empinadas, vida comunitaria activa y una dieta de base vegetal atrae a investigadores que buscan explicar por qué vivir allí puede sumar años de vida. El lugar se perfila como destino para quienes quieren conocer de cerca el estilo de vida detrás de esos números.
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Bolotana queda en el interior de Cerdeña, a unos 109 kilómetros de la zona azul sarda identificada a fines de la década de 1990. El pueblo tiene tejados de terracota, calles con pendiente pronunciada y muy pocos autos circulando por dentro. Esa geografía obliga a caminar: ir al almacén, al café o a la casa de un vecino implica moverse a pie todos los días, sin proponérselo como ejercicio.

En 2024 registró diez residentes de al menos cien años. La proporción equivale a cerca de diez veces el promedio de Cerdeña y once veces el de Estados Unidos. Las mujeres del pueblo alcanzaron el segundo lugar mundial en supervivencia desde los setenta hasta los cien años, detrás de Hong Kong. Un equipo de investigadores revisó registros de nacimientos, muertes y bautismos para reconstruir la demografía de la localidad y publicó sus resultados en la revista Frontiers in Aging.

La dieta tradicional es predominantemente vegetal: legumbres, verduras de estación, trigo, aceitunas y aceite de oliva elaborado con olivos antiguos de la zona. El almuerzo, que es la comida principal, suele ser una sopa minestrone con abundantes legumbres locales como garbanzos, lentejas, porotos pintos y cannellini. La carne se reservaba históricamente para celebraciones y se consumía unas cinco veces al mes. A diferencia de otras zonas del interior sardo, aquí la cocina tradicional usa aceite de oliva en lugar de manteca de cerdo.

La vida social estructura buena parte de la rutina. Las mujeres se reúnen en la biblioteca, hornean pan juntas y asisten a la iglesia. Dan Buettner, fundador de la empresa Blue Zones, describió esa red como un factor clave: "Sentarse con un amigo y hablar de los problemas y del día con alguien que se preocupa por uno es un medicamento mucho más poderoso que un fármaco".

Bolotana combina actividad pastoril y agricultura. Buettner señaló que esa combinación hace que los hombres pasen más tiempo en el hogar y participen de las tareas cotidianas, lo que distribuye de manera más pareja la carga doméstica. Esa diferencia podría explicar, según el equipo, por qué las mujeres del pueblo tienen mejores resultados que las de otras zonas azules donde históricamente asumían solas las finanzas, la crianza y el mantenimiento del hogar.

El pueblo no ofrece infraestructura turística masiva, pero sí la posibilidad de recorrer un entorno donde el ritmo de vida cotidiana es en sí mismo el atractivo. ¿Qué cambiarías de tu rutina diaria si pasaras una semana viviendo como en Bolotana?

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