Niños que tocaban instrumentos obtuvieron mejores puntajes en pruebas de memoria y aprendizaje
Para las familias que evalúan acercar a sus hijos a un instrumento, una investigación de la Universidad Northeastern aporta información sobre música y aprendizaje. Los chicos con formación musical tuvieron mejores resultados en distintas evaluaciones. Sin embargo, el estudio no permite asegurar que aprender a tocar sea la causa de esa ventaja.
La distinción importa al interpretar los resultados: los participantes no fueron distribuidos al azar para recibir clases de música. Las familias que ofrecen esa actividad también podrían facilitar otras experiencias educativas. Aunque los investigadores compararon grupos de condiciones socioeconómicas similares, esa precaución no descarta otras explicaciones.
¿Qué capacidades se ponen en juego al tocar? Leer una partitura mientras se mantiene el ritmo y se coordinan movimientos exige atender varias tareas. Psyche Loui, profesora de música de Northeastern, relacionó esas demandas con las funciones ejecutivas, que permiten planificar, sostener la atención, controlar impulsos y adaptarse a cambios.
Entre esas habilidades está la memoria de trabajo: sirve para conservar información brevemente y utilizarla, como ocurre al recordar una consigna mientras se resuelve un ejercicio. La investigadora y educadora musical Anita Collins también destacó que aprender un instrumento ejercita la escucha, la planificación y la autorregulación.
El trabajo reunió a 76 niños de entre 7 y 9 años, organizados en dos grupos equivalentes por edad, sexo y nivel socioeconómico. La mitad tocaba un instrumento y dedicaba a la práctica un mínimo de 30 minutos semanales; la otra mitad no tenía formación musical. Predominaban el piano y los instrumentos de cuerda.
Además de la memoria de trabajo, los participantes que tocaban obtuvieron puntajes superiores en razonamiento, vocabulario y aprendizaje visual y auditivo. En las evaluaciones escolares, las diferencias abarcaron lectura, escritura y matemáticas, con resultados favorables en comprensión lectora, ortografía y reconocimiento de palabras.
El análisis incluyó resonancias de 50 participantes. Allí apareció una diferencia en una vía cerebral que conecta regiones relacionadas con audición, lenguaje y movimiento. Pero el resultado perdió significación después de un ajuste estadístico, y no pudo establecerse que explicara el desempeño cognitivo.
El acceso también forma parte del problema: instrumentos y clases tienen costos que pueden restringir la participación. Los autores plantearon que escuelas y programas comunitarios podrían ampliar esas oportunidades. ¿Qué posibilidades tienen los chicos de acercarse a la música en tu comunidad?
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