Una especialista explicó cómo actúan los medicamentos para la obesidad y qué seguimiento requieren

La semaglutida y la tirzepatida intervienen sobre señales relacionadas con el hambre y la saciedad. Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA, explicó que su uso debe acompañarse con alimentación, actividad física, descanso y controles profesionales. La evaluación incluye la respuesta de cada paciente, la preservación del músculo y las condiciones para sostener el descenso de peso.
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El tratamiento farmacológico de la obesidad comienza con una evaluación médica y requiere controles durante su desarrollo. La dosis y el ritmo de descenso de peso deben ajustarse a cada persona, explicó Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA. El objetivo incluye reducir grasa corporal y preservar la masa muscular.

Ese seguimiento permite observar la respuesta al medicamento, sus posibles efectos y los cambios en la composición corporal. La especialista detalló que las dosis se aumentan de manera gradual, mediante un proceso llamado titulación. También se evalúa si la persona incorpora ejercicio y qué actividad realiza, porque el trabajo de fuerza y el cardiovascular pueden modificar la evolución.

La semaglutida y la tirzepatida reproducen señales que el intestino genera naturalmente y que se comunican con órganos como el cerebro, el estómago y el páncreas. Según Quevedo, la primera actúa sobre un receptor, mientras que la segunda interviene sobre dos vías complementarias. Sus acciones se relacionan con la regulación del apetito, la saciedad y el control de la diabetes.

En el consultorio, señaló la médica, son frecuentes los relatos de hambre intensa, dificultad para sentirse satisfecho y consumo de alimentos entre comidas. Esas experiencias forman parte de una enfermedad multifactorial y no pueden explicarse solamente por la voluntad individual.

Otra dificultad aparece después de adelgazar: el organismo puede activar mecanismos que favorecen la recuperación del peso. Quevedo explicó que estos medicamentos también ayudan a sostener el descenso durante el período de uso indicado por los profesionales. Al suspenderlos, puede producirse una recurrencia, especialmente si no existe una estrategia integral que acompañe el tratamiento.

Por eso, el abordaje incluye alimentación, hidratación, descanso, actividad física y apoyo profesional. La médica también destacó que los hábitos dependen del entorno familiar y laboral, condiciones que deben considerarse al organizar los cambios cotidianos.

Los resultados, además, se evalúan a lo largo del tiempo. Quevedo mencionó que los ensayos clínicos que respaldaron las aprobaciones estudiaron períodos de 68 y 72 semanas. La consulta permite definir objetivos que contemplen tanto el peso como las enfermedades asociadas y la conservación de la fuerza.

¿Qué dudas sobre el seguimiento de estos tratamientos te gustaría plantear en una consulta?

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