Un voluntario neuquino llevó las cenizas de un venezolano a Perú y siguió hasta Venezuela
Néstor Tovar Ibarra era un ciudadano venezolano que vivía en Neuquén cuando sufrió una caída que le provocó una lesión medular y lo dejó paralítico. Permaneció internado 416 días en el Hospital Provincial Neuquén. Durante ese tiempo recibió atención del equipo de Traumatología y acompañamiento de integrantes de la comunidad venezolana local y de voluntarios de Cruz Roja. Ya durante la internación le diagnosticaron cáncer de próstata. Murió en Neuquén sin haber podido regresar a su país.
Su último pedido fue concreto: quería que sus cenizas fueran entregadas a su hermano Adrián, que vivía en Perú. Juan Diego Lorente, al frente de la filial neuquina de Cruz Roja, asumió esa tarea y coordinó el traslado con el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Las cenizas llegaron a destino y fueron entregadas a la familia.
Lorente no regresó de inmediato. Por iniciativa propia, y con sus propios fondos y el respaldo de su familia, viajó a Venezuela para ponerse a disposición de la Cruz Roja Venezolana como voluntario. Cruz Roja Argentina aclaró que no existe una misión operativa oficial de su personal en Venezuela, aunque la organización sí brindó apoyo material y económico, y cuenta con mecanismos para activar un eventual despliegue si la situación lo requiere.
En Venezuela, Lorente recorrió zonas afectadas por el terremoto: edificios dañados, estructuras colapsadas y sectores golpeados por el sismo. Entre esos recorridos encontró, cerca de su alojamiento en Caracas, una plaza con un gimnasio al aire libre, abierto hasta la medianoche, gratuito y con un profesor presente. Ligado desde hace años al culturismo, Lorente se detuvo ahí y comenzó a conversar con ese profesor.
La charla fue tomando otro cariz. El hombre habló de pérdidas familiares provocadas por el terremoto, de un largo distanciamiento de su madre de 73 años y de un lugar relacionado con el sismo al que había intentado acercarse sin poder hacerlo por el peso emocional que le generaba. Lorente decidió acompañarlo: quiere estar a su lado cuando intente el reencuentro con su madre y cuando se acerque a ese sitio al que no pudo llegar solo.
No es un operativo con equipos o vehículos especiales. Es, según describe el propio Lorente, simplemente acompañar a alguien que necesita compañía para dar un paso que no logró dar por su cuenta.
¿Hubo en tu vida algún momento en que acompañar a otro fue más importante que cualquier otra cosa que estuvieras haciendo?
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