Cómo Messi llegó a Barcelona a los 13 años para su primera prueba en el club
El domingo 17 de septiembre de 2000, Lionel Messi cruzó la terminal de Ezeiza con su padre Jorge y el representante Fabián Soldini. Los tres llevaban pasaportes gestionados con urgencia la semana anterior. El adolescente viajaba en avión por segunda vez en su vida; la primera había sido para un torneo juvenil de Newell's en Perú. Las turbulencias le provocaron mareos durante el vuelo.
La situación familiar tenía dos presiones concretas. El tratamiento de hormona de crecimiento que seguía Lionel costaba 960 pesos mensuales, en una época en que el dólar cotizaba a la par. Ni la obra social ni Newell's querían continuar costeándolo. A eso se sumaba la crisis económica argentina, que empujaba a Jorge Messi a buscar alternativas en el exterior.
La conexión con Barcelona no fue directa. Soldini, recién recibido de entrenador y que trabajaba como ojeador en las ligas del Gran Rosario, conoció a Messi a través de Claudio Biancucchi, tío del jugador, quien lo contactó para recomendarle a su sobrino. Soldini fue a verlo al predio de Newell's en Bella Vista y quedó convencido de inmediato. Según contó él mismo a Infobae: "Fui a ver un partido de la Primera local y llegué antes para seguirlo. Veo un enano que hace pin, pan, pum y la manda a guardar."
Para llegar al Barça, Soldini necesitó un intermediario: Juan Mateo, un argentino radicado en Brasil con acceso a José María Minguella, asesor de fichajes del club catalán. Minguella tenía un historial relevante en las incorporaciones blaugranas, con nombres como Maradona, Stoichkov, Romario y Rivaldo en su trayectoria. Su primera reacción ante la propuesta fue de escepticismo: "¿Cuántos años tiene? ¿12? ¿Acaso están traficando niños?"
Soldini y Mateo se reunieron en el hotel de concentración del Palmeiras de Brasil, que estaba en Buenos Aires para jugar la final de la Copa Libertadores 2000 contra Boca. Desde ese encuentro, la cadena de contactos avanzó hasta que, sobre el cierre del mercado europeo de pases, Minguella dio el visto bueno para que Messi viajara.
A mediados de septiembre, los tres llegaron al aeropuerto de Barcelona y fueron directo a la oficina de Minguella, que ese día estaba ausente. Los recibió Txiki Beguiristain, entonces director deportivo del club. Esa misma tarde, Joaquim Rifé, coordinador de La Masía, le indicó a Messi que debía presentarse en la Ciudad Deportiva para entrenar. Con jet lag y el malestar del vuelo encima, Messi salió al campo junto a jugadores de su generación, entre ellos Gerard Piqué, Cesc Fàbregas, Víctor Olmo y Toni Calvo.
Un momento de alarma surgió cuando un entrenador salió del vestuario preocupado porque vio al chico vendarse un tobillo. Soldini y Jorge explicaron que era su rutina habitual antes de cada práctica.
¿Qué otros detalles de esa primera prueba en Barcelona conocés o te gustaría saber?
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