El obrador artesanal de Estepa que elabora mantecados con maquinaria centenaria

En Estepa, localidad de la provincia de Sevilla reconocida por su tradición dulcera, una familia mantiene un obrador artesanal donde los mantecados se forman a mano y se hornean en equipos que rondan los cien años de antigüedad. Alba de la Cruz, ingeniera aeronáutica de 34 años, dejó su trabajo en Sevilla para sumarse al negocio que su padre recuperó de las recetas del abuelo. La propuesta se distingue por volumen acotado, procesos manuales y una receta de polvorón con almendra Marcona que nació por iniciativa de la generación joven.
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Estepa tiene fama de ser la capital española del mantecado, pero la fama no alcanza para explicar lo que ocurre en el Museo Obrador Dulcería La abuela Asunción. Ahí conviven una amasadora y un horno que están a punto de cumplir cien años de uso continuo, y una familia que decidió que la escala industrial no era el camino.

El obrador produce como máximo 300 kilos por día. Para ponerlo en perspectiva, las plantas industriales del rubro generan miles de kilos por hora. La diferencia no es solo de volumen: en este taller cada pieza se bolea a mano, un paso que, según Alba de la Cruz, define la textura final del producto de una manera que el proceso mecanizado no replica.

De la Cruz tiene 34 años y estudió ingeniería aeronáutica. Trabajó en una multinacional en Sevilla hasta que decidió volver al pueblo de su familia. "Los aviones me fascinan, pero los mantecados me corren por las venas", explicó en declaraciones públicas. Su regreso no fue impulsivo: fue su padre, Miguel de la Cruz, quien años antes había recuperado las recetas originales del abuelo y fundado el obrador como una propuesta de corte artesanal, diferenciada de la producción masiva.

La empresa tiene una historia de escisiones. Miguel de la Cruz salió de una de las firmas históricas de Estepa para fundar su propio espacio, con la premisa de trabajar como lo hacía su padre: sin atajos, con los tiempos que marca la masa. En un principio no contemplaba variaciones sobre las recetas originales, pero sus hijas lo convencieron de incorporar al menos una novedad. El resultado fue el polvoroncito de la abuela, elaborado con almendra Marcona, que hoy forma parte de la línea estable del obrador.

El perfil del lugar es doble: funciona como taller productivo y como espacio de visita, donde se puede ver en funcionamiento la maquinaria histórica y entender el proceso detrás de cada pieza. Para quienes viajan a la zona, Estepa está a poco más de ochenta kilómetros de Sevilla y la temporada fuerte coincide con los meses previos a las fiestas de fin de año, cuando la producción artesanal de mantecados y polvorones llega a su pico.

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