El trastorno del colágeno que puede demorar veinte años en diagnosticarse
El Trastorno del Espectro de Hipermovilidad (TEH) ocurre cuando las fibras de colágeno que sostienen las articulaciones son más laxas de lo habitual. Esa falta de soporte obliga a los músculos a trabajar más para mantener la estabilidad, lo que produce dolor constante, fatiga y torpeza motora. El tejido conectivo también recubre el aparato digestivo, de modo que cuando se vuelve excesivamente elástico genera molestias gastrointestinales. Investigaciones recientes vincularon la condición con rasgos de neurodiversidad como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
El problema central no es solo clínico sino de reconocimiento. Los síntomas del TEH se parecen a los de otras patologías y los médicos suelen atenderlos de forma aislada, sin buscar un origen común. Eso explica por qué un estudio de la Universidad de Edimburgo determinó que los pacientes en el Reino Unido esperan entre 19 y 21,7 años en promedio antes de obtener respuestas. En ese país, menos de un tercio de los diagnosticados dijo que fue su médico de cabecera quien orientó el tratamiento, y apenas el 13% accedió a un especialista.
La doctora Jessica Eccles, investigadora especializada en las interacciones entre el cerebro y el cuerpo, señaló que conseguir un diagnóstico funciona como una "lotería" cuyo resultado depende de la ubicación geográfica del paciente. Eccles también indicó que la condición afecta en mayor proporción a mujeres y que "la salud de las mujeres no está necesariamente tan bien estudiada como los problemas que afectan a los hombres". La reumatóloga Stephanie Barrett describió que recibe "una y otra vez" en su consultorio a personas que no pueden trabajar por una "niebla mental severa" asociada a la laxitud articular.
Los síntomas pueden agravarse después de episodios de estrés fisiológico. Eccles explicó que la pubertad, la menopausia o una infección viral pueden desencadenar un deterioro marcado en personas que hasta entonces convivían sin mayores molestias con sus articulaciones flexibles. En los casos más severos, la condición deriva en el síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil, donde las fallas del colágeno se extienden por todo el cuerpo y provocan dislocaciones frecuentes.
En cuanto al tratamiento, la fisioterapia es la herramienta con mayor respaldo. Barrett explicó que fortalece la musculatura que sostiene el esqueleto y compensa la laxitud articular. Un metaanálisis publicado en 2026 en la revista Egyptian Rheumatology and Rehabilitation analizó seis estudios con 231 participantes y concluyó que los ejercicios terapéuticos reducen el dolor de forma significativa y mejoran la calidad de vida. Actividades de bajo impacto como la natación también forman parte de las recomendaciones habituales.
Sin embargo, Barrett cuestionó la tendencia a indicarle al paciente que "simplemente realice un poco de fisioterapia" y siga adelante. "Se necesita que la gente trabaje junta y comparta ideas, y que el gobierno reconozca esto para poder abordar el problema", afirmó. Los autores del análisis bibliométrico coincidieron en que la cooperación interdisciplinaria e internacional es prioritaria para cerrar las brechas que persisten.
¿Conocés a alguien que haya pasado años buscando un diagnóstico para síntomas que nadie lograba explicar?
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