Miyazaki quiso adaptar "Pippi Calzaslargas" pero Astrid Lindgren le negó los derechos

En 1971, Hayao Miyazaki viajó a Suecia con el objetivo de obtener los derechos para producir una serie de anime basada en "Pippi Calzaslargas". Astrid Lindgren rechazó la propuesta: desconfiaba de la animación japonesa y tenía un antecedente negativo con una adaptación anterior del personaje. Los bocetos y la investigación que Miyazaki había preparado no se perdieron del todo: reaparecieron, transformados, en trabajos posteriores suyos y de su colaborador Isao Takahata.
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A principios de los años setenta, Hayao Miyazaki e Isao Takahata abandonaron el estudio Toei Animation tras el fracaso comercial de "Las aventuras de Hols, el príncipe del sol". El productor Yasuo Otsuka los convocó para un pequeño estudio llamado A-Pro, que buscaba diferenciarse de la producción televisiva dominante de la época. El proyecto que entusiasmó a ambos fue una adaptación animada de las novelas de Pippi Calzaslargas, la niña pelirroja creada por la escritora sueca Astrid Lindgren.

Para Miyazaki, la historia representaba una oportunidad distinta. "Fue algo extraordinario para nosotros. La oportunidad de hacer algo significativo y no solo televisión", recordó años después. Takahata, por su parte, valoraba que los libros de Lindgren cuestionaban la tradición de la literatura infantil europea, que tendía a presentar a los niños como sujetos que debían ser corregidos.

En 1971, Miyazaki viajó personalmente a Suecia para negociar los derechos con Lindgren. El recorrido por los paisajes de Visby dejó una impresión duradera en el director y modificó su imagen de Europa. Sin embargo, la negociación no prosperó. Lindgren había quedado disconforme con una adaptación cinematográfica de su personaje realizada en 1949 y, según relatos de la época, consideraba que la animación japonesa era demasiado violenta para sus historias.

El rechazo dejó a Miyazaki con un archivo completo de bocetos y material de investigación sin destino inmediato. Ese material no desapareció: buena parte de las ideas que había desarrollado para Pippi encontraron cauce en el mediometraje "Las aventuras de Panda y sus amigos" (1972), dirigido por Takahata y escrito por Miyazaki. La protagonista, una niña traviesa y pelirroja llamada Mimiko, compartía varios rasgos con el personaje de Lindgren. El filme tuvo una secuela al año siguiente.

La influencia del viaje a Suecia también se extendió más en el tiempo. Dieciséis años después, Miyazaki utilizó los paisajes que había conocido durante aquella negociación fallida como referencia visual para la ambientación de "Nicky, la aprendiz de bruja" (1989), basada en la novela de Eiko Kadono.

La historia de ese proyecto truncado ilustra cómo la trayectoria de un director puede estar moldeada tanto por los proyectos que realiza como por los que no llega a concretar. ¿Qué aspectos de la obra de Miyazaki te parece que reflejan mejor esa herencia de "Pippi Calzaslargas"?

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