Ciática: explican cómo adaptar los ejercicios al dolor y cuándo consultar

Los movimientos de espalda y cadera pueden acompañar el abordaje de las molestias, pero requieren una selección acorde con cada caso. La fisioterapeuta Jennifer Howe describe posturas y tiempos orientativos, con una condición: detenerse si aumenta el dolor. La debilidad, la pérdida marcada de sensibilidad y los cambios en el control de la vejiga o los intestinos requieren atención médica.
Image Preview (Placeholder)

Antes de intentar aliviar la ciática con una postura, conviene prestar atención a los síntomas. El ejercicio debe interrumpirse si genera más dolor o presión. Si aparece debilidad, una pérdida marcada de sensibilidad o dificultades para controlar la vejiga o los intestinos, corresponde buscar atención médica sin demorar la consulta.

El cirujano ortopédico de columna Rohan Desai explica que la irritación del nervio ciático puede manifestarse como dolor, sensación de quemazón u hormigueo que compromete la región lumbar y una pierna. Esas molestias no alcanzan por sí solas para elegir una rutina: los movimientos necesitan ajustarse a la evaluación profesional y a la respuesta de cada persona.

Las propuestas de la fisioterapeuta Jennifer Howe incluyen trabajo de cadera, abdomen y espalda. Son orientaciones que no sustituyen el diagnóstico ni sirven de la misma manera para todos los casos. El NICE recomienda recuperar las actividades cotidianas de acuerdo con la evolución individual.

Para movilizar la cadera, Howe describe una posición boca arriba en la que se coloca un tobillo sobre la rodilla de la otra pierna y se acercan ambas hacia el pecho. Esa figura de cuatro se mantiene durante 30 segundos, con tres repeticiones por lado, siempre evitando aumentar las molestias.

Otra opción consiste en sostener una pierna por detrás de la rodilla y dirigirla despacio hacia el hombro del lado contrario. La indicación es mantenerla medio minuto y repetir tres veces antes de cambiar de pierna, sin tirones.

El trabajo abdominal comienza acostado boca arriba, con las piernas flexionadas y las plantas de los pies sobre la cama. Al contraer el abdomen, se aproxima la parte baja de la espalda al apoyo. Howe plantea diez repeticiones, de cinco segundos cada una.

Las posturas para la zona lumbar requieren observar especialmente qué sucede en la pierna. Acercar ambas rodillas al pecho puede sostenerse 30 segundos y repetirse tres veces si el dolor disminuye. Para molestias asociadas a una hernia discal, Howe también describe un apoyo boca abajo sobre los antebrazos, con los codos alineados debajo de los hombros, durante 30 segundos. Solo propone repetirlo si mejora el dolor que desciende por la pierna.

La tolerancia al movimiento orienta la práctica, pero no identifica la causa del problema. ¿Qué dudas sobre estas molestias te gustaría conversar con un profesional?

Etiquetas:
Sin Etiquetas
Imagen de perfil
placehoder publicity
placehoder publicity