El empleo informal creció y la Argentina tiene 241.000 asalariados privados menos
El mercado de trabajo formal lleva dos años en retroceso. Argentina perdió 241.000 empleos asalariados privados, equivalentes al 4% del total, mientras que la cantidad de empleadores privados cayó a 482.000 empresas, el piso más bajo desde 2007, según el centro de estudios Fundar. Solo la provincia del Neuquén sumó empresas durante ese período; el resto del país las perdió, de acuerdo con la consultora Equilibra.
El desempleo en la economía formal trepó al 7,8%. Sin embargo, ese número no captura el cuadro completo: la informalidad laboral, donde no hay contrato, no hay aportes jubilatorios y no hay obra social, llegó al 44% de la fuerza laboral. "Lo único que creció en los últimos dos años es el empleo informal", señaló Matías Maito, economista laboral de la Universidad de San Andrés. Para Roxana Maurizio, investigadora del Instituto de Políticas Públicas IIEP de la Universidad de Buenos Aires, trabajar en negro sigue siendo "una segunda mejor opción" respecto de un empleo formal, aunque superior al desempleo. "En términos generales, no es un destino deseable", advirtió.
La demanda de capacitación laboral sube en paralelo. La Fundación Oficios, que forma carpinteros, electricistas y trabajadores de otros oficios en el conurbano bonaerense, recibió este año 3.500 solicitudes para 700 cupos, un aumento del 40% respecto del año anterior, el mayor volumen registrado por la institución. Su director, Sergio Moreno, está construyendo nuevas aulas para absorber el incremento. "En momentos de crisis existe una tendencia a recurrir a la informalidad porque es más barato", observó.
El impacto llega también a perfiles calificados. Patricio Pagani, que dirige una empresa de servicios en la nube con unos 40 empleados, dejó de contratar para puestos iniciales porque la oferta de profesionales con experiencia es amplia. Los salarios del sector privado se duplicaron medidos en dólares desde 2023, lo que redujo sus márgenes y lo llevó a buscar incorporaciones en Brasil y Colombia. "La Argentina dejó de ser rentable", evaluó.
En el segmento de trabajadores de oficio la situación es igualmente difícil. Rubén Barboza, de 56 años, quedó desocupado en noviembre del año pasado cuando cerró la fábrica de muebles donde trabajaba. Desde entonces presentó 30 solicitudes de empleo sin obtener respuesta y cursa su segundo programa de capacitación. Hoy vive de los ingresos de su pareja. "Mucha gente no llega a fin de mes", describió.
Pablo Goldberg, gestor de cartera de mercados emergentes en BlackRock, señaló que "la creación de empleo cobra cada vez más importancia, ya que las encuestas muestran que se está convirtiendo en un factor clave para la confianza del consumidor".
¿Cómo afecta esta situación laboral al gasto y al consumo en tu zona?
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